Martín Delgado: La mente privilegiada del socialismo malagueño
30 Sep 2009 Málaga
Intelectual y cercano, es otra sólida opción para acabar con 16 años de gobierno popular en Málaga
Desde que Pedro Aparicio asumiera la tozuda realidad y diera un paso al lado, las candidaturas del Partido Socialista a la Casona del Parque no han terminado de cuajar. El ’sorpasso‘ de Francisco Oliva y la consolidación de Marisa Bustinduy no llenaban lo suficiente a un socialismo acostumbrado a encajar derrotas una tras otra. Descifrar el nombre del ‘caballero’ blanco que debía acabar con la hegemonía de los regidores del Partido Popular ha sido un auténtico quebradero de cabeza para los dirigentes del puño y la rosa. ¡Hasta ahora!
No hay confirmación, los rumores se suceden y todo podría indicar que el elegido no es otro que José María Martín Delgado. Aunque los nombres de Bernardino León Gross o Rafael Fuentes -y alguno más- podrían estar en la terna, todo indica que por muchos y poderosos motivos, Martín Delgado, estaría en la primera línea de salida. Razones no faltan para que los socialistas tengan fijada su mirada sobre el prestigioso catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Málaga. Toda una carta de presentación.
El periplo político de Martín Delgado vienen de lejos. La Transición política marcó su desarrollo como persona y profesional del Derecho y fue en los 80 cuando tuvo su explosión de popularidad. Los inicios de esta década le sirvieron para aprender de cerca cómo llevar las riendas de una Facultad tan potente y luchadora como la de Derecho. Las lecciones aprendidas le fueron muy útiles para dar el siguiente paso en su carrera profesional: mantenerse durante nada menos que 10 años al frente de la UMA, un periodo que en palabras de Adelaida de la Calle fueron “emprendedores, ilusionados, intensos y en los que, definitivamente, comenzó la expansión de la Universidad de Málaga”.
Martín Delgado, un hombre de altura tanto personal como intelectual, se alejó del ámbito universitario sólo por un periodo de dos años. En 1994 el por entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, tocaba la tecla del socialismo malagueño encarnado en su figura. El ex rector era nombrado consejero de Cultura en la época más difícil de la pinza popular-comunista, cargo en el que sacó adelante múltiples iniciativas y supo consensuar proyectos muy relevantes para el futuro de la comunidad autónoma.
Su efímero paso por la administración regional fue un punto de inflexión política. Había consolidado sus posiciones dentro del Partido Socialista, pero parecía haber decidido retirarse momentáneamente del ajetreo político diario. Ahora daba el paso contrario renunciando a la Universidad de Málaga para dedicarse en cuerpo y alma a la Universidad Internacional de Andalucía, institución imberbe y de recorrido escaso.
9 años -1996 y 2005- en los que Martín Delgado trasmitió sus conocimientos en la gestión universitaria, modernizando los cuatro campus que actualmente subdividen la llamada UNIA (Baeza, La Cartuja, Málaga y Palos de la Frontera), redactando un plan de estudios acorde a los tiempos actuales y dotándola de los recursos necesarios para competir con las otras ocho universidades andaluzas. Una gestión brillante para un profesor y rector que a nadie deja indiferente. Por algo será.
Su vuelta al campo político, aspecto que nunca dejó apartado, se produjo a mediados de la década actual. Poco a poco iba ganando protagonismo en una ejecutiva encabezada primeramente por Marisa Bustinduy y, más tarde, Miguel Ángel Heredia. Una relevancia plasmada en sus participaciones en las Generales y Autonómicas de 2008 (bajo su coordinación estuvo la campaña socialista en Málaga) y más tarde su dirección del Laboratorio de Ideas del PSOE provincial, una perita en dulce de larga proyección.
Su tesoro académico ya ha sido descubierto en los largos años como profesor y máximo dirigente universitario, sin embargo aún queda mucho por conocer de él. Es su vertiente política la más desconocida y a la vez más deseada. Es, para muchos, la mente maravillosa del socialismo malagueño habida cuenta de su prestancia y lucidez. Él podría ser el John Nash socialista, el hombre que acabara con la ‘tiranía’ popular en el Ayuntamiento de Málaga, con ese inexpugnable fortín que nadie ha podido asaltar. Algo que Martín Delgado está más que capacitado para hacer, aunque trabajo le queda para ello.









2 Octubre 2009 a las 0:00
Malagueño que quiere a Málaga y Málaga lo quiere a el.
27 Enero 2010 a las 2:35
No os parece que se debia juilar…digo yo
27 Enero 2010 a las 2:36
jubilar